Medidas asépticas
en las manos
Ya en 1898 Farbringer sugirió unas reglas para
la desinfección de las manos antes de empezar grandes operaciones,
y un par de años más tarde, en 1900, la sociedad de París
entró en una larga discusión sobre este asunto. En 1905
el doctor L. Dor ofrece nueva luz sobre este tema y publica un trabajo
acerca de la influencia que ejerce la secreción de sudor sobre
las condiciones de asepsia de las manos de los cirujanos, aunque se
hayan sometido rigurosa y detenidamente a todas las prácticas
de desinfección progresiva con las soluciones indicadas por los
primeros investigadores.
Según el doctor Dor, "la secreción del sudor arrastra
desde las capas dérmicas microorganismos bactéricos que
ninguna desinfección habría logrado extirpar y, por tanto,
constituye un peligro, no siempre efectivo y real, puesto que dichos
gérmenes pueden pertenecer a especies no patógenas, pero
en cambio en algunos casos especiales, ya sea de asociación microbiana
o de condiciones de menor resistencia en los pacientes, pueden permitir
el desarrollo de infecciones locales o generales.
Por otra parte, el sudor, aunque sea estéril, es decir procedente
de capas epidérmicas completamente libres de microbios, no deja
de ser tóxico, según demuestran las investigaciones de
Arloing y otros. Luego hay que llegar a la conclusión de que
el sudor de las manos de un operador no puede considerarse como indiferente
y es un peligro que será conveniente evitar".
El lavado común de las manos con agua y jabón solo elimina
el 70% de las bacterias residentes en la piel. En hospitales, clínicas
y en general en cualquier actividad relacionada con la salud, se recomienda
que después de lavado y secado común de las manos, así
como después de atender a cada paciente, también se realice
un "frotado de manos" con una solución
alcohólica especial para eliminar totalmente gérmenes,
virus y bacterias (decosept®). Además
el efecto germicida de estas soluciones perdura hasta 180 minutos después
de su aplicación (guantes invisibles), protegiendo a enfermeras,
terapeutas y pacientes de la contaminación cursada aun después
de pasado un tiempo de su aplicación.
La mayoría de las infecciones nosocomiales
exógenas, hoy día todavía son causadas por la inadecuada
higiene de las manos.
Técnicas para higiene
de las manos
El frotado de manos con soluciones basadas
en alcohol (decosept®), son los agentes
más eficaces por reducir el número de bacterias en las
manos del personal. Los jabones antisépticos y detergentes son
el próximo más eficaz, y los jabones no-antimicrobiales
son el menor eficaz (CDC, Morbidity and Mortality
Weekly Report Recommendations and Reports October 25, 2002 / Vol. 51
/ No. RR-16 (CDC 1,398)).
-
Se recomiendan agua (potable) y
jabón, para la higiene de manos visiblemente sucias.
-
Se recomiendan frotado manos con
solución en base a dos alcoholes, para la desinfección
rutinaria de manos para todas las indicaciones clínicas (excepto
cuando se ensucian visiblemente) y también como opción
uno para el lavado quirúrgico de las manos.
El personal a cargo de pacientes, normalmente
debe desinfectar sus manos entre 10 y 20 veces al día y de no
usar el sistema alcohólico germicida, usara jabón y agua
un gran numero de veces cada día. El sistema de lavado continuo
de manos con agua y jabón no cumplen con una desinfección
completa y este sistema al igual que las soluciones germicidas no alcohólicas,
son causantes de resequedad y grietas en la piel que finalmente convierten
las manos en fuente de infecciones.
Con el uso de las soluciones alcohólicas
aumenta la seguridad del paciente y reduce el daño en las manos
de los terapeutas, ya que no es necesario el uso del agua y jabón
continuamente para mantener la máxima higiene y desinfección
continua de las manos; hay que recordar que la herramienta de trabajo
de los encargados de las salud son las manos, y por lo tanto es de alta
importancia el mantenerlas limpias, desinfectadas y necesariamente sanas.